viernes, enero 11, 2008

De albercas y dientes voladores

Siempre tuve nana, desde que tengo uso de memoria. Recuerdo que ella me atendía hasta el más mínimo detalle, y yo, en tal virtud, vivía tras sus faldas; eso, al menos hasta la hora de llegada de mi papá, tiempo en que salia de su delantal para atarme a la pierna de mi padre.

No obstante de contar con una persona dedicada a la atención de mis necesidades todo el día, mis padres consideraron debía asisitir a la guardería. No se si la personalidad ya viene determinada desde el momento de nacer o si se contruye y moldea por los acontecimientos que van determinando las etapas de nuestra vida. Parece que ya desde entonces mostraba poco interés por muchas personas, y en contraste, era muy arraigada a otras, pero mis progenitores decidieron enviarme con el propósito de que socializara, que conociera gente, que hablara más.

Simpática e hilarante la vida, la conocida Ley de Murphy aplicó también para el propósito de mis padres. Una vez que comenzé a asistir a la guardería infantil, conservé la serenidad frente al cambio de mis actividades cotidianas. También conservé las debidas distancias del resto de mi compañeros. Las pocas conversaciones desarrolladas las hacía para cuestiones muy limitadas, generalmente marcadas por alguna necesidad; o bien, para corregir o advertir alguna situación que me pareciese incorrecta; nada más.

El recreo no era la excepción. Contrario a las esperanzas de mis padres por que empezara a contar simpáticas de eventos ocurridos en la hora del recreo, no me congregaba con algún otro niño o grupo de ellos para disfrutar del esparcimiento al aire libre. En su lugar, prefería ir a las jardineras a buscar catarinas o lombrices. Otra de mis diversiones era pararme justo a la orilla de la alberca (que más bien era un chapoteadero, pero a ésas tiernas edades la percibía de dimensiones olímpicas), tomar suficiente impulso para brincar en su interior y finalmente, fingir que nadaba aventando brazadas mientras corría desplazándome de un extremo a otro. Importante resulta acotar que en obvio de que la guardería era de red de seguridad social gubernamental, no era ostentosa, por lo que había mucho pinche chapoteadero, pero siempre vacío; por lo que el agua que eventualmente se llegaba a alojar en la alberquita, era únicamente de lluvia. No obstante, jugar en el siempre me divertía.

Uno de esos días en que me encontraba ejecutando uno de estos inverosímiles chapuzones, un niño al que no vi, ni recuerdo, pasó corriendo justo a mi lado, aventándome al interior del depósito, al tiempo en que yo perdía totalmente el control de mi cuerpo. Aterricé con la cara, o más bien, con los dientes que no protegí debidamente por gritar de miedo mientras me acercaba al suelo.

No recuerdo dolor, pero entré en pánico una vez que me ubique en dimesiones y, que tratando de reincorporarme para averiguar quién había sido el autor de semejante fechoría, descubrí un riachuelo de sangre que tenía origen en mi boca. Acto seguido, vi la expresión atónita de mi maestra que, junto con niños y personal de la guardería, ya se habían empezado a juntar a mi alrededor para tener un buen lugar en la contemplación de los sucesos derivados de dicha partida de madre. - Búsquenlos- Dijo la Miss. Me pregunté a qué se refería, pero seguía tremendamente asustada por la sangre que seguía emanando, por lo que no tuve la claridad intelecutal suficiente para realizar hipótesis respecto del significado de dicha frase. Comencé a sorber la sangre que salía de mi boca, nunca me ha disgustado su sabor y era mejor tragarla que permitir que siguiera ensuciando por mi ropa. Al realizar los gestos necesarios para ir limpiando la sangre de mi boca para después tragarla, pasé la lengua por mis dientes. Algo no estaba bien, pude percibir su asuencia: El golpe me tumbó dos dientes!!!!!! los frontales superiores, desde luego.

Fue un shock! tanto, que no recuerdo si aparecieron los chingados dientes, si me los regresaron o se los dieron a mi papá cuando pasó alarmadísimo por mi.

De ese momento en adelante recuerdo muy pocas cosas. Sólo recuerdo que me preguntaron por el sabor de me preferencia en menesteres de paletas de hielo. Limón- contesté sin dubitación. Me comparon la paleta de limón y también recuerdo que la comí en frente de todo mi salón, disfrutando la envidia del resto de mi clase por no tener ellos una paleta de hielo. Ya no lloraba, sino que mi atención se encontraba totalmente enfocada en la degustación del manjar. En algún momento sospeche que me habían dado la paleta para que no me quejara tan firmemente con mis padres, casi solicitando la cabeza del personal en charola de plata, por su falta de cuidado; algo así como un jugoso cohecho, una generosa dádiva por mi ecuanimidad. Años después comprendí que no fue por ello, sino por detener la hemorragia.

A la llegada de mi padre al lugar, me retiré a mi hogar. No supe si se peleó con ellos o si sólo llego a salvar a su princesa en desgracia, prefieriendo dejar los reclamos para posterior ocasión. Sólo se que fuimos a casa, y que pasé mucho tiempo sobre su pecho, recostada viendo tele.

La hora de la comida llegó. Tacos Dorados de pollo. Me dispuse a llorar. Mi padre no sabía que pasaba, pero de la tranquilidad pasé a un estado de exhaltación evidente.

Papá de Profana: Que pasa princesa??? porqué lloras chatita??

Profana: Es que hay tacos dorados de pollo... y no los puedo masticar porque ya no tengo dientes. Buaaaaaaaaaaaaa! y si me muero de hambre por no poder comer???

Papá de Profana: (supongo que le causó hilaridad mi observación, pero en vez de reirse puso cara de absoluta empatía). Si puedes comer, sólo muerde de lado, así.- dijo mientras daba la mordida al taco con sus dientes laterales.

Profana: (Siempre preocupada por los modales, ja) Pero es que nadie come así, me voy a ver rara.

Papá de Profana: Yo voy a comer así de hoy en adelante para que no te sientas mal.

Y así fue. Él comió de lado por mucho tiempo, y años después, cuando a él le quitaron la sal por motivos de salud, yo dejé de comer sal en solidaridad y para devolver el favor (bueno, eso y que también lo amaba). Me cae que mi padre me enseñó más de lo que puedo estar consciente. Pero bueno, eso ayuda a saber de qué lado masca la iguana.

Moraleja: no nades en albercas vacías, y mucho menos trates de ejecutar intrincados clavados.

miércoles, enero 09, 2008

De consideraciones oníricas

Lo malo del hombre/mujer de tus sueños, es que se quedrán en tus sueños, pero no serán parte de tu realidad.

martes, enero 08, 2008

De la infatuación más pendeja del 2007 (parte III).

Seguimos viéndonos un tiempo. Yo seguía preguntándome qué demonios hacía el Mr. saliendo conmigo; pero mientras, me encontraba feliz. No siempre concordábamos en puntos de vista de algunas cosas, pero cada uno siempre hacía valer férreamente sus opiniones, cosa que me encantaba. Para ser honestos, me emocionaba muchísimo salir con él, me encantaba la forma en que se dirigía, me tenía verdaderamente cautivada, arrebatada, suspendida en una realidad alterna … como si no estuviera yo misma en mi vida.

Ese día era jueves. Srta. P y yo habíamos resuelto ir al barecito aquél en que nos conocimos, ése en el que nos hemos convertido en clientes más que frecuentes. Recibí una llamada de Mr. Amb. invitándome a salir. Le sugerí que nos alcanzara.

Después de unos minutos, nos alcanzó en el Bar. Bailamos, bebimos, conversamos, la pasamos genial. A ratos, suponía lo bueno que sería tenerlo en mi vida, de planta, como algo siempre presente. No pude evitar emocionarme. Sabía lo que quería, y lo quería a él.

Salimos ya de madrugada. Llevamos a la Srta. P a su casa y después me acompañó a la mía.

Mr. Amb.: Podría pasar al sanitario?

Hasta ahora, el nene no había pasado a mi casa, soy un poco quisquillosa de mi espacio, y como antes había comentado, no dejo que mucha gente entre.

Profana: Si, pasa.

Esperé a Mr. Amb. en la sala, mientras el hacía lo propio.

Mr. Amb.: Debe ser increíble vivir solo. No vivo con mis padres, pero no es igual a ser independiente.

Se acercó. Me besó con desesperación.

Mr. Amb.: Tengo algo que decirte.
Profana: (no mames, creo que ahora si, como que se me hace que me va a solicitar exclusividad…. No mames!) si? Dime.
Mr. Amb.: Mira, como ya te comenté, hace un rato no ando formalmente con alguien, y pues medio me fue mal con mi última novia….
Profana: (si wey, awebo, como que este arroz esta a punto de cocerse… siiiiiii). Lo se.
Mr. Amb.: Y te he conocido este tiempo, y puedo decir que eres una niña súper linda, divertida, y eres increíble….
Profana.: (no mames, sí, me va a pedir que andemos…. Ya no digas más….obvio que quiero andar contigo). Gracias- dije ruborizada.
Mr. Amb.: Y para ser honesto… pues no ha cambiado mi punto de vista, no busco una relación seria (inserte aquí efecto sonoro de disco rayado)… pero me encantaría pasar la noche contigo!
Profana.: (inserte acá efecto sonoro de corazón que se quiebra). Agradezco tu sinceridad… pero tampoco es lo que yo busco. Me gustas, me caes increíble y me la paso súper bien contigo… pero yo creo que mejor pasas la noche en tu casa. Te lo agradezco, pero no.

Mr. Amb. se fue de la casa. Sentí como si me tiraran una cubetada de agua fría, que digo fría, con hielos!. Me sentí engañada… mucho teatro para terminar en esto… me había ilusionado tanto, jamás estuve preparada para esta situación, nunca lo vi venir.

Me sentí muy mal conmigo. Fue un duro golpe a mi ego. Si me preguntaba qué demonios hacia este personaje conmigo, ahí tuve la respuesta. Me reproché mucho tiempo no ser más inteligente, o más bonita, delgada, de ojos de color claro, quizá más blanca o güerita. Pasaba largos ratos sacando vacías conjeturas de si las cosas hubiesen sido igual si no le hubiera dicho que vivía sola, probablemente si hubiera sido una “niña de familia” las cosas hubieran sido diferentes. Posiblemente si tuviese apellido de alta alcurnia y pedorraje las cosas hubieran tomado otro curso… intenté explicarme por todos los medios porqué no fui suficientemente buena. Huelga decir que nunca obtuve la solución a semejante enigma.

Después me contaron que se lo encontraron por acá y por allá. Dicen que siempre preguntaba cortesmente por mí. Cuentan que aquéllas veces que se lo encontraron, nunca lo vieron acompañado de dama alguna. Me enteré que cambió de trabajo. Un día me lo encontré de nuevo pero eso, como diría la Nana Goya, es otra historia. Tiempo después me enteré que se hizo de una novia bonita y que, por la escuela de la que es egresada, podría inferirse que es inteligente. No pude evitar sentirme insuficiente otra vez, y nuevamente, me quedé en una isla de conjeturas que nunca tendrán verificación de respuesta. Creo que aún sigo con muchas de esas ideas en la cabeza, que no lo he exorcizado del todo. A veces me pregunto cómo hubiera sido, o qué hubiera pasado si no la hubiera regado tan garrafalmente la ocasión en que lo encontré nuevamente... sigo preguntándome qúe me faltó, en qué la regué la primera vez (la segunda fue muy obvio, y después les contaré). En algún punto del tropezón mucha de la seguridad en mí salió disparada por algún lugar, y no le he encontrado bien.

Y esa fue la infatuación más pendeja de 2007. Hacía mucho tiempo que no me encontraba tan emocionada con alguien, años sin que nadie causara semejante impacto en mí. Supongo que eso fue lo bonito de todo esto… aunque todavía hay preguntas que me hago, y que sé que se quedarán sin despejarse. En fin, así es la vida.

Chale, nací para perder!

lunes, enero 07, 2008

De la infatuación más pendeja del 2007 (parte II)

No pude dormir. Pero me dediqué a soñar toda esa… bueno, madrugada. Repasaba cada movimiento, cada sonido, su voz y esos ojos. No sabía mucho de él, pero tampoco me importaba, estaba cautivada con lo que había visto, y eso era suficiente.

Pasaron los días, y con ellos, aumentaba la expectativa. Cada nuevo día podía ser aquél en que él me hablara. El Jueves fue el día… sonó el teléfono, pero no reconocí el número..

Desafortunadamente, el día que quería que nos viéramos, tenía que tomar vuelo a Guadalajara por asuntos de trabajo, pasaría en esa ciudad el fin de semana y regresaría hasta el otro jueves. Propuse vernos al siguiente viernes. Tampoco se pudo porque el salía del DF ese fin. La propuesta fue vernos el miércoles siguiente a que regresara del fin de semana. Tuve que cancelar a horas del evento porque se iba a llevar a cabo una junta de último momento, prometí llamar para acordar nueva fecha.

Saliendo le llamé. El viernes y sábado tenía ya compromisos, por lo que sugerí vernos al día siguiente. A su decir, el día que había seleccionado le era complicado por asuntos familiares. Propuse dejarlo para la semana siguiente. –No- contestó, -ya se ha pospuesto demasiado esta cita, te veo mañana-.

Me sentí andar en pantuflas de nube. Me arreglé, sonreí todo el día, tarareaba cancioncillas e hice más bromas de lo habitual (ah, el efecto embriagador del enamoramiento). Horas antes del encuentro me encontré en pánico. Tenía una sensación muy extraña: era como volver a subirse a la bicicleta, sabía que la había conducido antes… pero ahora que la tenía en frente, me preguntaba si podría volver a hacerlo. Igual era con la cita, recordaba haber tenido varias, sin embargo, ya no me acordaba tan bien de cómo eran esos ardides.

Cuando llegué al lugar acordado, un barecito muy de moda, me encontré de nuevo con esos ojos, verdes, justo como los recordaba. Sonrió mientras iluminaba mi rostro con su sonrisa. Me recibió con gusto y familiaridad… tuve la sensación de sentirme casi en casa.

Platicamos mucho. De lo que hacía, de lo que quería de la vida, de sus aficiones, de anécdotas, amigos, música, etcétera. Era un joven trabajador, con hartas ambiciones, con ganas de crecer, ser y tener más; había viajado bastante, según pude vislumbrar y había vivido en el extranjero varios años. Yo hice mi trabajo de marketing inventando de improviso estratagemas para que viera lo maravillosa que soy (aja!), conservando siempre mi parte Mr. Hyde, al fin y al cabo, así soy yo. Trataba de verle mientras el bajaba la mirada para tomar su trago de la mesa, no quería poner en tan franca evidencia lo mucho que me perturbaba su presencia, su voz y los ojos brujos. Se me escapaban sonrisas aún en el silencio, sin razón aparente.

Profana: Bueno, disculpa la intromisión, pero el asunto familiar salió bien??
- Si, todo perfecto. Disculpa por haberte citado un poco tarde, pero no me podía zafar muy rápido- Respondió como no queriendo dar mucho detalle.
Profana: No, está bien. Algún problema?
No, sólo que mi mamá se va de viaje y quería que estuviéramos el mayor tiempo posible.
Profana: Pues qué bien. Se va por largo tiempo?
Si-

A este punto, las respuestas de la familia se empezaron a hacer muy cortas, escuetas y noté que prefería cambiar de tema, situación que me inquietó un poco. Decidí averiguar más; así que a punta de más cuestionamientos descubrí que el nene era hijo de un personaje de la política exterior de México, que se había desempeñado cargos en organismos internacionales y hasta como embajador en algún momento de la vida. Al parecer también, al nene no le agradaba mucho hacer ostentación de éstas cualidades familiares.

Cambió pronto la conversación, la dirigió hacia otro lado. Le seguí la corriente. Sentí como miedo, si de suyo el nene, al que en obvio de la situación decidí bautizar como Mr. Ambassador, ya me ponía bastante nerviosa, la información que recibí no me ayudaba mucho (qué chingados hacía este nene conmigo… o sea, como que podía salir con viejas súper buenas, mucho mejores que yo, al menos, y “de mundo”, qué hacía conmigo, que no era ninguna de ésas dos??). El, como solía, siguió platicando de otras cosas, con su acostumbrado carisma. Me volví a perder en los ojos.

Decidimos retirarnos del lugar. Se ofreció a llevarme a casa. Caballerosamente, abrió la puerta del coche y me acompañó a la puerta del edificio.

Mr. Amb.: Me la pasé súper bien, me encantaría volverte a ver. Hace tiempo no platicaba tan a gusto con alguien.- Puso otra vez los ojos como de gato regañado.

Sentí que se me encajaba no se qué en el pecho de ver esos ojos.

Profana: Ah, qué lindo. Gracias por el cumplido. Claro, me encantaría que nos viéramos nuevamente. Nos ponemos de acuerdo.

Mr. Amb: Claro. Sólo espero que en esta ocasión sea menos complicado ponernos de acuerdo.

Se acercó… Me besó!!! Sentí el Pop! Desaparecí de la tierra por segundos, momento casi nirvánico. La adrenalina corría por mi cuerpo, era muy extraño, me encantó sentir esos labios carnosos, pero por momentos quise que desapareciera el cuerpo, quise raptarle el alma, tomarla a hurtadillas y guardármela en el bolsillo.

Me despedí de él, agradecí nuevamente el momento y me metí a la casa.

Ya con la mente un poco mas fría, decidí googlear al Mr. Amb., pensé que igual me había dicho todo eso para lucir más interesante; eso y bueno, que al final del día uno ya no se puede creer todo lo que le dicen (nada de suspicacia de mi parte). El resultado fue que era cierto lo que me contó.

Hasta aquí el capítulo de hoy, esta historia continuará … mismo blog, en su hora de preferencia.

viernes, enero 04, 2008

De la infatuación más pendeja del 2007.

Era la ocasión perfecta para pasármela de maravilla. Srita P. cumplía años y decidió celebrarlo en aquél bar al que somos asiduas desde hace tiempo. El buen trato y el compañerismo estaba al menos garantizado; la comitiva también tenía todo el ánimo de echar todo el desmadre posible para llenar el anectodario, o en su defecto, para sacar buenas carcajadas durante el cuchicheo telefónico del día siguiente.

Yo iba acompañada por Lady Red, una amiga suya y Forrest. Pasamos al obligado y siempre agradable precopeo en la Condesa, la siguiente parada sería el bar... me encanta andar de marcha!

Llegamos a nuestro destino. Un brindis tras otro por la festejada, charla, baile, carcajadas, chistes. Un momento después, la mirada se cruzó con esos ojos brujos, verdes. Algo me dijeron, no se bien qué, pero hacía ya tanto tiempo que unos ojos no me causaban tal impacto. Quedé sorprendida.

Con gusto descubrí que se sentó en la mesa de enfrente, justamente ubicado hasta donde yo estaba. Podía sentir continuamente su mirada. brindaba y reía con sus amigos, y discretamente, en nanosegundos, me dirigía una sonrisa acompañada de esos ojos brujos.

Habrán ustedes de saber que para ciertas cosas soy en realidad muuuuy tímida. En este orden de ideas, intentaba aplicar la tipiquísima estrategia de sostenerle la mirada por algunos segundos y sonreirle; pero verdaderamente no podía. Sentía que las revolucionadas pulsaciones que tenía se notaban por encima de mi blusa... me encontraba absolutamente vulnerable. Máxime que ya era algo evidente que el niño me seguía echando ojitos y flirteando con esta servidora. Sin embargo, no se acercaba.

Pasaron así como 2 horas... yo seguía echando desmadre en obvio de que mis habilidades para el ligue son verdaderamete limitadas. Me dirigí hacia la entrada del lugar para poder contestar mi teléfono, otro invitado solicitaba referencias claras para llegar al lugar. Cuando colgué y me dirigía de nuevo a mi mesa, me interceptó justo en la entrada.

- Esperas a alguien??- Me dijo clavando los ojos brujos sobre los míos.
Profana: Titubee para contestar (es increíble cómo las habilidades intelectuales se ausentan de uno cuando alguien que te ha causado tal impacto se dirige a ti, hasta para la respuesta más pendeja)- No, un amigo que no sabe cómo llegar.
- Y tu novio? (o sea, así o más típico?, pero aún así, me derritió).
Profana: No tengo- (pero como que tu encajas perfectamente en el perfil de la vacante) contesté con indiferencia.
- No te creo. Una niña tan bonita como tu no puede no tener novio.- Dijo con esa pose mezcla entre Sinatra y Gardel, pero mejorados.
Profana: Pues no tengo, ya ves.- ( nomameswey, creo que si le lato)- Disculpa, pero voy de regreso con mis amigos (No me chingues, pendeja, de verdad acabas de contestar eso??? era tu oportunidad!)
- Veo que estás en la mesa de enfrente a la mía, ahora me acerco a brindar contigo va??-
Profana: (awebowey... back on track!) ok.

Ya después me alcanzó en la mesa, platicamos un poco, bailamos y yo me sentía la mejor vieja del mundo. Los amigos con los que llegué se fueron, prefería regresar en taxi a mi casa antes de perder la oportunidad de estar aunque fuese otro ratito con él. Sus amigos se fueron después, querían seguir la fiesta en otro lado. Se acercaron a notificarle el plan y me invitaron a seguirla con ellos. Decliné la invitación porque Srta. P, la festejada, seguía en el antro. El declinó la invitación también, no obstante ninguno de sus amigos se quedase en el lugar.

Más avanzada la noche (que más bien para estas horas ya era muy de madrugada), el intercambio de teléfonos y de datos personales fue llevado a cabo. Mis amigos pensaron que ya era hora de irse cuando empezaron a poner "las calmadas" y las luces empezaron a encenderse gradualmente. Jamás me di cuenta de esos sucesos, seguía embelesada en los ojos brujos, y no se ni recuerdo cuánto tiempo me perdí en ellos.

- Me encantaría verte de nuevo- Me dijo ladeando la cabeza poniendo esos ojos de gato de Shrek.
Profana: Bueno, tienes mi número y a mi también me gustaría. Márcame y nos ponemos de acuerdo, ok?. Me temblaron las piernas... casi juro que tartamudeé.
- Créeme que lo haré- contestó esbozando una sonrisa, de ésas que el hacía y se me iluminaba el mundo.

Se acercó, me besó la mejilla y partí del lugar.

Como la historia es medio larga, la dividiré en varios posts... por lo que esta historia continuará....

Actualización.- No mamen, no se que chingados hice, pero creo que ya no aparece el link para que pongan comentarios, así que si alguien pudiera ayudarme mucho agradecería que me dijeran cómo restaurar el errorcito. Pueden dejar sus instrucciones en el post anterior, o bien, mandarlos a profana@live.com.mx, donde serán atendidas las bien recibidas instrucciones.

Por su Atención Gracias, Atte. Sorbitos y soliloquios al servicio de la comunidad.

miércoles, enero 02, 2008

El Cuchitril Gate

Agradeciendo a todos los que me leen, reconozco que el post pasado pudo no haber resultado de mucho interés, considerando que los eventos premiados en las categorías no les han sido contados, por lo que hoy, comenzaré por contarles del Cuchitril Gate.

Pues entrando en materia. Una de esas veces que me fui de viaje de trabajo a Guadalajara, abandoné mi hogar una semanita. Al regresar, me doy cuenta que no hay luz; sin embargo, como llegué un poco tarde y supuse que era un fusible el que me había jugado la mala pasada (bueno, eso y que estaba cansadísima), decidí postergar las gestiones eléctricas para la mañana del día siguiente.

Ya dispuesta a llevar a cabo la diligencia del cambio de fusible, Oh sorpresa!!!!... nomás no podía cambiar la chingadera porque ni siquiera había ... bueno, eso donde se ponen los fusibles (transformador????).

Tal situación causó mi más profunda indignación, por lo que, peleonera como soy, tuve a bien dirigirme a la companía de Luz y Fuerza del Centro con mi recibo en mano.

Estúpido de la Luz: diga?
Profana: Hola, oye, vengo a ver que pasó. Me fui de viaje unos días, regreso y descubro que me cortaron la luz y se llevaron mi medidor. Mira (extendiéndole el recibo) acabo de pagar la luz, y hasta tengo saldo a favor, como puedes constatar en este papelito.
Estúpido de la Luz: A ver, deja lo checo. (revisa el monitor de la compu que tiene enfrente). Ahhh, pos acá está. Es que estás colgada de la luz.
Profana: No me venga con tonterías. Cómo voy a estar colgada de la luz, si la compañía me manda un recibo por esta alta cantidad, lo pago y encima tengo saldo a favor???? por Dios, no sea obtuso.
Estúpido de la luz: Pos aquí dice eso. - Seguido de la típica respuesta de viernes- Ora hasta el Lunes!!!
Profana: Oiga, pero por favor, si le estoy demostrando que no me estoy colgando de la luz... no me puede dejar sin luz hasta el lunes!!!
Estúpido de la luz: Pos ya le dije, ora hasta el lunes.

Bueno, para no hacer el cuento largo, así seguimos neceando un buen rato; hasta que discerní que ya no había más que hacerle.

Por la tarde, me habla Lady Red, pidiendo asilo político por el fin de semana. Se había peleado con su novio y no lo quería ver, por lo que literalmente, se iba a esconder en mi chalet (si, tu).

Después, me marca Poniatos, otra buena amiga, solicitando también la cortesía de hospedaje, pues había tenido una terrible discusión familiar y no quería pasar el fin de semana en su casa.

Minutos más tarde, recibo la llamada de una de las protagonistas de este post: Charms Wannabe. Necesitaba en donde pasar la noche del sábado, pues una de sus hermanas se iba a ir de fin con el novio, pero como el padre no toleraría esa situación, habían tenido a bien decirle que iban las 2 hermanas, obvio, mi "amiga" no iba a acompañar a la hermana.

Previa advertencia de la falta de luz (y un poco de desahogo por el suceso), acepté con gusto que vinieran a quedarse. Finalmente, mi casa es su casa y no lo digo como un acto de cortesía o como respuesta mecánica de buen gusto y educación. Realmente a pocas personas les abro la puerta de mi casa, pero a aquéllos con quien lo hago, saben que lo ofrezco de corazón (si, señores, Profana también tiene un lado bueno y cursi).

Mi casa es pequeña (por ser eufémicos), es un huevito. Sin embargo, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar; al menos eso dicen, yo jamás me he metido en un jarrito, por lo que no podría decir a ciencia cierta si es mito o verdad; pero todos nos acomodamos en mi hogar. Corrió bastante alcohol a la luz de las velas (porque, obvio, la eléctrica ni para cuando) y nos fuimos a dormir ya un tanto hebrias.

Al día siguiente, la barbacoa era un cánon con el que no podíamos dejar de cumplir. En nuestra evidente cruda, decidimos regresar al hogar a tirar flojera, sacar pelusa del ombligo y platicar.

Cabe hacer mención de que hice un buen coraje cuando descubrí que la noche anterior, Charms Wannabe se metió al baño y sin menor cuidado, chorreó toda la cera de vela posible por todo el cuarto (y lo que más me enojó fue que ni el intento de limpiar algo hizo), eso sin mencionar su constante queja durante toda la noche por la falta de luz. Ella no pagó un peso ni para el chupe ni el desayuno ni nada, pues no traía dinero. Después, no obstante de advertirle que tuviera cuidado con su vaso porque se iba a caer, me rezongó... y al final, el vaso se cayó. Al ver que Wannabe no haría el intento si quiera de incorporarse de su letargo, y mucho menos para limpiar el desperfecto (horror de horrores, pues si ella no es chacha); tuve a bien desplazarme a la cocina para agarrar el trapeador y un balde de agua. Empecé a limpiar el suelo, mientras la linda chiquilla me decía alentadoras frases como: Así no se limpia; mira, estás regándolo más; tállale bien.

Para estos momentos, ya sentía una vena punzar en mi frente... pero venía lo peor. Charms Wannabe saca la siguiente frase de su ronco pecho:

- Ay, Profana, no mames, todavía que vives en un CUCHITRIL, y ni lo puedes limpiar bien!!!!!

La comitiva se quedó helada esperando mi reacción, como quien ve al golfista agarrando toda la fuerza para darle bien a la pelota, con la atención que se le da al boxeador que va a dar el último golpe. Sólo se hizo el silencio.

Tuve que invitar a Charms Wannabe a inventar la mejor excusa posible para justificar su pronto regreso al hogar. En mi casa no se podía quedar más.

Lo que más me molestó, a parte del mal gusto del comentario; es que yo consideré a Charms Wannabe por muchos años mi amiga. Ella junto con mis amigas, fue testigo de lo mucho que me ha costado tener mi departamento, así, chiquito, pero con todas las comodidades que se han podido... simplemente pensé que tal conducta no era de amigos. Y lo peor, Charms ahora vive una vida más o menos acomodada porque se agarró un novio con dinero que le da suficiente para que ella no lo moleste con temas como matrimonio, porque si no, se le va la mina de oro; pero sé que ella no tendría lo poco que yo tengo por sí sola. Me molesta que fue tan apegada a mi cuando la invitaba a comer a casa cuando vivía con mi familia porque en su casa muchas veces no había nada que comer, y ahora que tengo que ser más cuidadosa con el dinero, me haga de menos porque ya no puedo invitarla a todos lados, o porque no tenga una casa con 4 recámaras y 2 coches a la puerta como antes.

Ya después, por eso de el martes me reinstalaron el servicio eléctrico.... y la luz se hizo, pude ver claramente de nuevo, así que me me alejé de ella porque me di cuenta que no era mi amiga... y ps, no había motivo para que siguiera en mi vida.

Y esa, amigos y amigas, fue la historia del cuchitril gate. Ya después les contaré las otras anécdotas del año anterior.

Del 2007

Pues supongo que es un poco tarde para hacer el recuento del 2007, pero dicen que siempre es bueno hacer un pequeño recuento de lo más importante del año, nomás para que quede para la posteridad.

Mejor concierto: Soda!
Merece mención también en este apartado: Sanz y Ricky! (y qué, y qué)

Evento desafortunado: el Cuchitril gate, del que postearé en otra ocasión.

Peor pleito: uno que tuve con mis amigas por su indiferencia ante los sucesos del Cuchitril gate.

Evento laboral de chorrillo: Las broncas con un cliente en mi anterior trabajo.

Infatuación más pendeja: Mr. Ambassador, quien también se lleva el premio a la desilusión amorosa del año! Felicidades!

Error amoroso: el Portuloco.

Evento super feliz: La llegada de Calcetines a mi casa! (mi gato)

Mejor fin de semana: El que pasé con las amigas... ya extrañaba!

Peor viaje: Camping en semana santa a Veracruz... no lo vuelvo a hacer.

Mejor viaje: Guadalajara!

Peor Libro: La ecuación Dante. pffff, qué mamada!

Mejor peda de cumpleaños: empate, el de la Srta. P y el mio.

Mejor Canción: 22: The death of all the romance; The dears.

Chupycuate del año: El Tuercas.

Mejor artículo robado: Servilletero de cantina (obvio, con el logo del murciélago).

Peor pendejada: Aquella vez que hice un recuento de todas los artículos de sexo leídos a través de los años en Cosmopolitan, para que un wey creyera que era yo toda una diosa sexual y se quedara conmigo por lo bien que cogía... resultado??? creo que el wey se espantó por creerme una ninfómana perversa y me mandó a la chingada. (dónde habré dejado mi Ritalín esa vez???). Ya luego posteo este tema con más calma, que merece glosa aparte y extensa (como 3 o 4 posts).
Mejor "viaje": La que me puse en el after de mi cumple y me cagué de risa como 3 horas porque el Calcetines mordió al Portuloco. jajajajaja.

Peor "viaje": Una que agarre en la casa del jefe de una de mis amigas, muy mal viaje. Total que yo ya me quería bajar y nomás no podía, y duré en el viaje como 4 horas y me puse super mal.

Y básicamente creo que eso es todo, pero si alguien propone otra categoría que pueda premiarse, la apuntamos!!!