lunes, junio 01, 2009

Entre casas

Recuerdo que cuando llegamos por primera vez, nos volteamos a ver y sin más explotó la carcajada. En realidad había motivos para reír, aquello parecía una broma. El anuncio era atractivo, pero ya estando ahí el inicio no parecía tan prometedor. Es un callejoncito estrecho, algo rústico y algún motivo religioso le daba un aspecto de barrio más-que-bajo. La cosa cambia al abrirse la puerta y ver la construcción cuidada, los interiores armoniosos y al escuchar la nada que brinda el aislamiento del callejón.

Ayer moví las primeras cajas para allá. Ahora sí, la Rumi es, por hecho y derecho, la Rumi. La serie comienza nueva temporada.


He pasado por varios cambios últimamente. La mayoría, he de reconocer y agradecer, han sido para bien, mucho en realidad. Fortuna ha comenzado a girar y la avalancha de sucesos ha dejado cosas súper buenas.

Las mudanzas siempre obligan a viajar en el tiempo. Empezar a desempolvar cosas y ponerlas en cajas suponen también una limpieza. He encontrado cajetillas de cigarros de antaño, boletos de conciertos, recibos de hace 3 años, cajitas caducas de Ritalín (ahora entiendo por qué he hecho tanta pendejada últimamente) y otras mil cosas que no me sirven para mucho, pero que al momento de verlas me hacen volver a aquél momento que les dio un lugar en mi casa aunque sea en el rincón más recóndito de ella, y entonces vienen las risas de lado, o las carcajadas o la melancolía. No he podido determinar si llevaré más cosas de las que tiraré, o al revés.

He vivido por tres años en el mismo lugar y en realidad no tengo muchas cosas. Sin embargo, no dejo de pensar que al departamento llegué sólo con mi ropa y mis libros. Ahora tengo que empacar también utensilios de cocina, medicinas, blancos...vaya, hasta decoraciones navideñas. Desconozco qué tan buen parámetro pueda resultar el crecimiento en función de las cosas que acumulamos y también de las que resulte necesario o conveniente dejar. Lo que sí se es que me falta guardar un chingo de cosas.

Dos gatos y dos niñas resultan una ecuación balanceada. Ahora habrá alguien con quien platicar cuando llegue a casa. Se que he elegido a la mejor Rumi, así que habrá tardes y noches de Calamaro, de tangos, de pelis y de chelas, disertaciones interminables, zonas ecoamigables y maullidos alegres. Habrá entrada de nuevas aventuras y personajes, mayor o menor presencia de los existentes y más pelo en la ropa... y todo ello resulta sumamente emocionante.

Si pienso en el Open house y en lo que seguirá mi hígado tiembla y me hace cosquillas, eso me hace reír más aún.

Pd: Hace poco veía un capítulo de Sex and the City llamado "A girls right to its shoes". En el, Carrie decía que sólo se celebra la vida de los casados pues se les dan obsequios cuando se comprometen, en las despedidas de solteros, en las bodas, en los nacimientos, etc, etc. En cierta forma tiene razón. Carrie entonces abre una mesa de regalos para celebrar su soltería. Rumi: cómo ves? Abrimos mesa de regalos?
Invitados: Absténganse de tarjetas Hallmark, gracias!

2 comentarios:

Invierno Funk dijo...

Muchas felicidades Pf!!!

me da gusto por las dos, me caen increible. Éste fin puedo echarte la mano sabado en la tarde y el domingo, avisame que pex

un abrazote y feliz inicio de temporada!!!

beso

The fool dijo...

Oh!! (lagrimita)
Me emociona mucho la idea de vivir en boca del lobo beach, con su aspecto aterrador alejará a los saqueadores.
Por otra parte, me emociona cabrón vivir con alguie con quien pueda compartir cosas tan chidas, después de los años en los que viví sola-acompañada (ando en dramarama, je).
Es definitivamente un nueva temporada, heall yeah!!
y sí... pq no hay mesa de regalos para solteros?? Es más, voy a escribir una carta a esas tiendas departamentales haciendo tal sugerencia.
Te quiero rumi!